Su familia murió y quedó en la calle. Hoy vive en una cabina telefónica y se niega a pedir ayuda

Hay mucha gente a la que la vida no le ha tocado fácil. Mucha gente que ya no tiene familia ni apoyo y han tenido que ingeniárselas en la calle para poder sobrevivir. Tal como ha hecho este hombre por más de cuatro años, que organizó un dormitorio improvisado dentro de una cabina de teléfono público para poder aguantar el frío.

Stephen Pope es un hombre de 42 años que quedó en la calle luego de que perdiera su trabajo.

“Solía ​​ganar dinero decente trabajando en el rubro de la demolición. Viví en casa con mis padres, pero ambos murieron. Luché contra todo lo malo que me estaba pasando, pero perdí mi trabajo y luego la casa“, comentó el hombre que no quiso mostrar su cara por vergüenza.

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Sin otro destino, tuvo que mudarse de hogar a uno frío y solitario: la calle.

Stephen vive hace cuatro años olvidado en Birmingham. Comenzó viviendo en el centro de la ciudad, pero una popular droga le hizo entender que corría peligro, así que decidió mudarse. “Muchas personas sin hogar que viven en la ciudad usan Black Mamba, que es una droga terrible. He perdido muchos amigos con Black Mamba” contó.

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Desde hace cuatro meses que adoptó una cabina telefónica que está fuera del supermercado Aldi en Bordesley Green como dormitorio. Por las noches arma su cama con algunos edredones y un saco de dormir, sin embargo ha pasado mucho frío.

“La cabina telefónica me ofrece algo de protección contra el viento y la lluvia y puedo guardar las pocas pertenencias que tengo secas. Cada noche me acurruco y espero a que llegue la mañana“. Aunque asegura que no ha dormido muy bien, pues “Hace algunas noches que hace mucho frío y a menudo parece que la mañana nunca llegará“.

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Contrario a lo que muchos creen, que estas personas se aprovechan de los demás, Stephen jamás ha querido ser una carga para alguien. Es más, tiene un hermano y amigos, pero prefiere que no sepan dónde está para no preocuparlos y darles más trabajo.

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Por otra parte, se niega a pedir comida. Sólo sobrevive de la bondad de la gente, de lo que los extraños quieren darle. Y se ha llevado una hermosa sorpresa, pues la gente le da comida caliente y bebestibles.

Por ahora, Stephen dice que está bien, y que jamás se irá a vivir a un hogar, porque según su propia experiencia, hay personas que se drogan y que beben demasiado alcohol y prefiere no involucrarse con ello. Y asegura que prefiere esperar a encontrar un trabajo estable, para algún día tener un apartamento cerca de su familia y amigos en Yardley.