Si tu día es terrible, estos 25 suertudos te consolarán. Están viviendo los peores días del mundo

Cuando nada te resulta bien y simplemente estás en un mal día, lo típico es escuchar que te digan: “¡Ánimo!”. Pero eso raramente funciona. A veces, incluso puede hacerte enojar el pensar que alguien cree que con eso estarás mejor. Pero esa no es la fórmula para tener un día mejor; lo ideal es mirar hacia la vida de los demás y darte cuenta que, en este vasto momento en el que vivimos, muchas personas la están pasando mucho peor que tú.

Y los ejemplos son tantos que una lista con todos no terminaría nunca y algunos de ellos harían llorar a cualquiera. Pero esta lista de 25 casos alivia y definitivamente no te hará caer en llanto. Muchas veces, el mejor remedio es reír.

1. Cuando tu inocente gato es tu archienemigo.


2. Y cuando incluso tu perro te roba la dignidad.


3. El karma es muy maldito…


4. Cuando creías que la vida te mojaría solo un poquito, ella te sumerge en lodo.


5. Cuando creas que te salvarás por un pelo, piénsalo dos veces.


6. Al menos lo más probable es que ya tenga hijos.


7. La curiosidad mató al gato, y por poco no lo mata a él también.


8. ¿Era tu cámara favorita? Bueno, eso no le importa al Universo.


9. Cuando creas que una cosa puede resultar mal, recuerda que siempre pueden ser DOS cosas.


10. Una reencarnación de los Tres Chiflados en un solo hombre.


11. Justo después del día de aseo y jardinería.


12. Este tipo tal vez creyó que su trasero seguiría inmaculado.


13. He aquí un nuevo paciente psiquiátrico.


14. Los charcos son realmente un espectáculo.


15. “Piedra de tropiezo”.


16. La furia de las máquinas.


17. Traicionado por su propia estupidez.


18. Cuando el perro es el peor enemigo del hombre.


19. Un niño no apto para resbalines.


20. ¿Ese jardín está cubierto por clavos o pasto?


21. Este se veía venir…


22. La pesca es muy peligrosa para quien tiene mala suerte.


23. Parece que el Apocalipsis tendrá muchos trampolines.


24. Victoria moral.


25. Una caída “estilo Juan Pablo II”: cuando llegas al suelo, lo besas.

Cuando pienses en quejarte de la vida, recuerda que tu ropa no está empapada y que tu órgano reproductor no fue golpeado por un pelotazo… Y si te pasó algo así, tienes todo el derecho de llorar amargamente.