HIPNOSIS: Un frente frío de resistencia y psicodelia

Todas las fotos por Toni Francois (@tonifrancois) para Hipnosis

 

Mantengo una relación amor-odio con diciembre desde que tengo uso de razón; puedo pasar hambre, inclusive sueño, pero definitivamente no puedo tolerar el frío.

Hay pocas cosas en el planeta, que logran despegarme de la cama durante esta época del año y definitivamente, una de ellas es buen festival de música; uno que desde su raíz, hable de la independencia y por la independencia; que sea forjado por gente sincera y por proyectos sinceros. Sí, en resumen, me refiero al Festival Hipnosis, un nuevo proyecto cortesía de la casa Indie Rocks! quienes además de ser una gran revista, se han probado a sí mismos como un all inclusive de la escena nacional con la curaduría de las Semanas IR! y el sábado pasado, se consagraron como una de las iniciativas más interesantes en materia de producción y promoción de festivales de música.

Desde las 12:30 de la tarde el Deportivo del Estado Mayor Presidencial (la casa del festival Nrmal, y de alguna edición del hoy tristemente extinto House of Vans) empezaba a recibir a los primeros y más entusiastas turistas de este viaje plagado de colores iridiscentes y ondas sonoras agitadas por la grave alteración de acordes musicales, cuya primer propuesta contó con once actos en vivo, de los cuales, casi la mitad era talento 100% mexa, dejándonos en claro que SÍ se puede organizar un festival de calidad descomunal, y al mismo tiempo, seguir apoyando a tu local gang predilecta. El chiste, es seguir generando espacios en donde la reciprocidad musical, nos beneficie a todos; ya sea como público primerizo (como una servidora),  como talento emergente, o como productora independiente.  

 

The Sisterhood of Punk

Last.fm es una red social, una radio vía Internet, y además, un sistema de recomendación musical que construye perfiles y estadísticas sobre gustos rítmicos, basándose en los datos enviados por los usuarios registrados, y fue ésta misma maravilla del nuevo milenio, la que bajo circunstancias aún desconocidas me presentó un álbum lanzado en el año 2014 bajo la producción de una firma independiente de Seattle llamada Suicide Squeeze Records.

Para ese entonces, el Suck My Shirt (2014) era ya el cuarto material de estudio de unas salvajes del garage/punk que hacen llamarse The Coathangers, quienes desde la selección de su nombre de batalla (el término coathanger hace referencia a un método de aborto auto-inducido) navegan con la bandera de la rebeldía, la emancipación y la entereza de conformar una de las girl gangs más importantes en la escena punk internacional.

Las de Atlanta saltaron al escenario a las seis con cinco minutos, en punto, tal como lo indicaban los horarios del festival, y debo confesar que su show, fue justamente todo lo que imaginé que sería. La complicidad con la que se miran entre sí arriba de la tarima es inexplicable, justo como aquella que atesoran los amantes más longevos. Se trata de tres chicas (en los primeros años de la banda fueron cuatro) cuyas diferencias individuales saltan a la vista de inmediato -La timidez de Meredith detrás de la línea del bajo, la potencia & true punk attitude de Luke en los bombos , y la irreverencia de Julia en la guitarra y voz-  pero son justamente estas diferencias las que logran cohesionarlas como un proyecto con identidad propia, es casi como ver a tus hermanas menores jugar a ser una banda de punk, fue así de improvisado, pero así de especial.

El sol comenzaba a esconderse sobre el poniente de la ciudad, y así también la temperatura en el venue comenzaba a caer.

TY Segall parecía ser uno de los actos más esperados por los asistentes, y al término de su primera canción, pude entender el porqué: la cantidad de secuencias de agudos y graves en la guitarra rozaba la indecencia, el californiano es un adelantado a su época, francamente, y la multitud ahí presente no podía más que verlo endiosado, detrás de su poderosa guitarra.

Fue justo en el seteo del escenario para los Black Angels, cuando verdaderamente padecí: El termómetro marcaba 8 grados centígrados, y aunque para ese momento llegar al área de comida me parecía una misión imposible, decidí apostar todo lo que tenía, y emprender la travesía por un vaso desechable de chocolate tibio. Una vez ahí, la fila para poder recargar las pulseras cashless del evento fue aún más imposible que la misión en sí, en promedio, tomo alrededor de 5 minutos por persona poder ingresar el dinero virtual a las pulseras, y tomando en cuenta que era la séptima en la fila, ahí mismo, perdí poco menos de la mitad del show de la ahora considerada banda de culto de la psicodelia contemporánea.  

Al llegar al truck de bebidas, mi suerte no mejoró y para cuando logre salir de ahí, la temperatura había descendido otro grado, y sólo alcance a escuchar dos canciones de los texanos. En condiciones climáticas regulares, quizás podría haber ignorado el hecho de que me llevara casi una hora poder obtener un vaso de 250 ml de leche tibia, pero dados los hechos, considero que sí es un factor a mejorar para ediciones futuras (love you tho, Hipnosis).

De vuelta al escenario, el plato fuerte del evento estaba listo para fundirle el cerebro a todos aquellos que habían reservado sus energías para el semi-desenlace de la gélida velada que combinó  psicodelia y rock a la perfección.

El Black Rebel Motorcycle Club salió al escenario, y debo admitir, que durante un breve instante tuve la facultad de olvidar el frío y el cansancio gracias a temas como “Love Burns” y “Spread your Love”, los cuales me remitieron instantáneamente a épocas en donde todo era distinto, y definitivamente sentí calidez al recordar, y nostalgía al escuchar.

El hecho de que existan personas e iniciativas que se preocupan por generar un espacio para corrientes que grandes productoras habían dejado en el olvido, me parece maravilloso de sobremanera, y me llena el corazón de esperanza, dejemos de lado si las bandas no te resultan familiares, si no puedes corear completa alguna canción, mejor celebremos la diversidad de propuestas que hoy día cohabitan – de momento- en la capital del país, bienvenido a la carrera, Hipnosis.

 

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