Aprende a cocinar tus alimentos sin que produzcan acrilamida, un cancerígeno que está en casi todo

Cuando uno escucha que “todo da cáncer”, puede ser una exageración, pero una no del todo alejada de la realidad. Alimentos como las papas fritas, galletas, pan, cereales, jugo de ciruela y café poseen una sustancia química llamada acrilamida y que está directamente relacionada con varios tipos de cáncer. 

La acrilamida se forma en el momento de la preparación de los alimentos, especialmente por el paso de altas temperaturas, por lo que todo lo que requiere cocción, esta sustancia está presente.

Para hacer una comparación, donde más estamos expuestos a esto es en el humo del cigarro. 

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El caso se ha expandido de tal forma, que en California un juez pidió a cadenas como Starbucks que pusieran advertencias en sus café por la acralamida, ya que se produce cuando se tuestan los granos de café.

En el caso de la Unión Europea, entró en vigencia un reglamento para controlar los niveles de este químico en los alimentos, exigiendo prácticas que limiten su formación en la preparación de los alimentos. Eso sí, no pudieron llegar a acuerdo en los niveles máximos, porque conocer su composición durante las altas temperaturas es difícil.

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Afortunadamente, según el especialista de la Academia Española de Nutrición y Dietética Javier Marhuenda, el consumo de este químico son bajos a niveles diarios. 

“El consumo mínimo estipulado para que la acrilamida se relacione con la probabilidad o el aumento de probabilidad de aparición de cáncer es de 170 microgramos (0,17 miligramos) por kilo de peso corporal”, dijo el experto a El País.

“En una persona que pese 80 kilos, por ejemplo, esa dosis mínima sería de 13.600 microgramos de acrilamida al día” y “no por llegar a esta cantidad de forma diaria vamos a desarrollar un cáncer de manera directa, sino que hay un aumento de riesgo”.

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La recomendación más simple para los consumidores es elegir alimentos que no requieran altas temperaturas o preferir papas fritas más amarillas que tostadas. 

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Cuando cocinamos en nuestras casas, tampoco estamos exentos de este peligro. Por eso, estos trucos pueden ayudarte un poco. 


1. Papas fritas

  • No guardarlas en la nevera, porque el frió estimula la acrilamida.
  • Lavar las papas antes de freírlas
  • Freír a baja temperatura. No más de 175 grados ºC
  • No dorarlas demasiado. Entre más dorado, más acrilamida

2. Pan tostado

  • No tostar durante más de dos minutos
  • Entre menos dorado, mejor

3. Croquetas o cualquier frito

  • Freír a baja temperatura
  • No dorar demasiado los alimentos
  • Limpiar el aceite. Las migas sueltas que se requeman son acrilamida en su máxima expresión.